miércoles, mayo 27, 2009
domingo, enero 18, 2009
AMIGOS
Extrañar. Acaso venga de lo extraño. Será entonces que frente a lo desconocido, lo desolado, lo que no es usual, uno es un extraño por tanto extraña.
Sin embargo puede uno estar en un lugar familiar, conocido y aun así extrañar. Incluso puede uno estar dentro de uno mismo y sentirse extraño, extrañar.
Entonces ¿qué es lo que uno extraña? ¿qué es ser un extraño? ¿acaso despojarse de todo? Y entonces qué será todo. Para mi todo es todo aquello que en su ausencia me convierte en un extraño, porque nadie es nada sin aquello que lo reconozca como alguien por mínimo que sea ese reconocimiento. Por eso será que uno extraña, porque sin mi gente, esa que me reconoce, aquella que sabe quien soy y me convierte en lo que soy…sin ellos empiezo a ser nada y me empiezo a extrañar. Finalmente extraño a los que quiero porque cuando ellos no están de alguna forma mística yo tampoco estoy.
Por eso queridos guardianes de mi sombra, veladores de mis sueños, que extraño me siento en su ausencia. Cuanto los extraño.
Sin embargo puede uno estar en un lugar familiar, conocido y aun así extrañar. Incluso puede uno estar dentro de uno mismo y sentirse extraño, extrañar.
Entonces ¿qué es lo que uno extraña? ¿qué es ser un extraño? ¿acaso despojarse de todo? Y entonces qué será todo. Para mi todo es todo aquello que en su ausencia me convierte en un extraño, porque nadie es nada sin aquello que lo reconozca como alguien por mínimo que sea ese reconocimiento. Por eso será que uno extraña, porque sin mi gente, esa que me reconoce, aquella que sabe quien soy y me convierte en lo que soy…sin ellos empiezo a ser nada y me empiezo a extrañar. Finalmente extraño a los que quiero porque cuando ellos no están de alguna forma mística yo tampoco estoy.
Por eso queridos guardianes de mi sombra, veladores de mis sueños, que extraño me siento en su ausencia. Cuanto los extraño.
viernes, diciembre 26, 2008
una tarde
Ahora que tus ojos esquivan mi mirada,
escondo las heridas de las sombras en la razon.
Ahora que las tardes de verano injustas e invisibles
me nublan las costas del amor.
Ahora que camino despacito y sin rencor
anelo tus caricias y tus huesos,
escribo medio borracho medio sobrio,
te escribo en la distancia te recuerdo aun mas lejos.
No son puras las mentiras y no por eso las veradaes dicen la veradad.
escondo las heridas de las sombras en la razon.
Ahora que las tardes de verano injustas e invisibles
me nublan las costas del amor.
Ahora que camino despacito y sin rencor
anelo tus caricias y tus huesos,
escribo medio borracho medio sobrio,
te escribo en la distancia te recuerdo aun mas lejos.
No son puras las mentiras y no por eso las veradaes dicen la veradad.
viernes, junio 06, 2008
INSOMNIO
Pájaro mudo, alas de soledad, déjame dormir.
Cuervo de los sueños, carroña de pesadillas, déjame dormir.
Fantasma frío de la oscuridad, déjame dormir.
Reloj detenido en segundos, déjame dormir.
Voz inconciente reveladora, déjame dormir.
Música de campanario invernal, déjame dormir.
Cama vacía, sabanas arrugadas, incomoda nostalgia, déjame dormir.
Corazón palpitante, amezante, déjame dormir.
Recuerdo de neblina, vaso, déjame dormir.
Temblor y transpiración, déjame dormir.
Despertar improvisado, déjame dormir.
Amanecer inalcanzable, noche eterna.
Cuervo de los sueños, carroña de pesadillas, déjame dormir.
Fantasma frío de la oscuridad, déjame dormir.
Reloj detenido en segundos, déjame dormir.
Voz inconciente reveladora, déjame dormir.
Música de campanario invernal, déjame dormir.
Cama vacía, sabanas arrugadas, incomoda nostalgia, déjame dormir.
Corazón palpitante, amezante, déjame dormir.
Recuerdo de neblina, vaso, déjame dormir.
Temblor y transpiración, déjame dormir.
Despertar improvisado, déjame dormir.
Amanecer inalcanzable, noche eterna.
miércoles, junio 04, 2008
Sombras
En un instante, lo mismo da si fue un segundo o mil años, la luz se convirtió en sombra y como tal empezó a pensar en oscuridad abrazándola e incorporándola a su nueva forma. Pensó que si era sombra podía ocultarse en otras sombras, en el infierno de la las apariencias negras y sin rostro que tienen los fantasmas de la noche. Con poética audacia desfilo en largas pesadillas y devoro sin detenerse cualquier recuerdo de su vida anterior, de esa vida iluminada reservada para las deidades no paganas de luz. Se congracio con la maldad y fue demonio de mil cabezas. Se sacio de sexo con otras sombras más viejas y sabias y absorbió su sabiduría como néctar dulce. Murió cada amanecer con orgullo de estar del otro lado, y renació cada noche con cada farol ficticio, azul, pálido y frió. Entendió que cada sombra había sido luz alguna vez y que en un instante, lo mismo da si fue un segundo o mil años, habían sucumbido ante su naturaleza.
sábado, mayo 31, 2008
sábado, mayo 24, 2008
Silencio
Sobre una cúpula de nubes grises y espesas, como un llanto ahogado, las gotas de lluvia parecen no querer perecer sobre la tierra que las espera ansiosa de beber y de vivir. Pero el temporal se hace esperar y como adelanto se divierte enviando ráfagas de viento gélido para que baile en las esquinas y le vuele el sombrero a cualquiera que lo lleve puesto.
La luz mortecina que en su timidez parece más brillante que el sol, lastima mis ojos. Resolana le llaman algunos y hasta dicen que hace peor que la luz directa.
Es así que Buenos Aires se viste con su mejor traje de funerales y lo sale a lucir sin vergüenza, con aires de venganza pero al mismo tiempo con ternura de esa que nos hace reflexionar a todos sin saber bien porque. Un día con intenciones de ser noche, una noche eterna en el infinito, sin estrellas ni luna poética, ni hombres lobo ni hechiceras malvadas. Todo mentira.
El olor húmedo de las alcantarillas, ultimo resabio de naturaleza, emulando arroyos citadinos de Dry Martini y appetaizers. Nunca nada cambio, ahora lo se. Tal vez se marchito y perdió brillo, pero la metamorfosis no ha sido nunca la verdadera razón de la nostalgia, sino por el contrario no hay nada mas nostálgico que lo estático que no se resiga a desaparecer. Con mirada perdida buscando el horizonte vedado en edificios “cementéricos”, los ancianos ansían la parca dulce que calma los dolores y ama sin excepciones ni condiciones.
Alguna gota rebelde se desprende del manto de nata en el cielo y le hace el amor a una hoja escarlata muerta en un adoquín. Apurando el paso que se viene, con ese paso Chaplinesco de los que le temen a los chubascos y corren a encerrarse bajo los balcones intentando inútilmente no mojarse, como si aquello fuera a salvarlos de los resfríos o las gripes, temiendo a la pulmonía como temían los personajes de los libros viejos.
Al fin se derrama. Se desangra el aire y afloja las piernas la belleza destructiva de la naturaleza sintética que nos hemos construido. Lo vemos y esperamos que pase, que no deje rastro, que nos deje en paz con nuestra rutina; porque si hay algo que sabe hacer bien la tormenta es cortar de cuajo las repeticiones diarias y destruir todas las automatizaciones que nos organizamos para sentirnos mas seguros. A ver si todavía se me cae un piano en la cabeza después de pasar debajo de esa escalera.
Silencio, esta hablando el viento con los árboles. Silencio.
La luz mortecina que en su timidez parece más brillante que el sol, lastima mis ojos. Resolana le llaman algunos y hasta dicen que hace peor que la luz directa.
Es así que Buenos Aires se viste con su mejor traje de funerales y lo sale a lucir sin vergüenza, con aires de venganza pero al mismo tiempo con ternura de esa que nos hace reflexionar a todos sin saber bien porque. Un día con intenciones de ser noche, una noche eterna en el infinito, sin estrellas ni luna poética, ni hombres lobo ni hechiceras malvadas. Todo mentira.
El olor húmedo de las alcantarillas, ultimo resabio de naturaleza, emulando arroyos citadinos de Dry Martini y appetaizers. Nunca nada cambio, ahora lo se. Tal vez se marchito y perdió brillo, pero la metamorfosis no ha sido nunca la verdadera razón de la nostalgia, sino por el contrario no hay nada mas nostálgico que lo estático que no se resiga a desaparecer. Con mirada perdida buscando el horizonte vedado en edificios “cementéricos”, los ancianos ansían la parca dulce que calma los dolores y ama sin excepciones ni condiciones.
Alguna gota rebelde se desprende del manto de nata en el cielo y le hace el amor a una hoja escarlata muerta en un adoquín. Apurando el paso que se viene, con ese paso Chaplinesco de los que le temen a los chubascos y corren a encerrarse bajo los balcones intentando inútilmente no mojarse, como si aquello fuera a salvarlos de los resfríos o las gripes, temiendo a la pulmonía como temían los personajes de los libros viejos.
Al fin se derrama. Se desangra el aire y afloja las piernas la belleza destructiva de la naturaleza sintética que nos hemos construido. Lo vemos y esperamos que pase, que no deje rastro, que nos deje en paz con nuestra rutina; porque si hay algo que sabe hacer bien la tormenta es cortar de cuajo las repeticiones diarias y destruir todas las automatizaciones que nos organizamos para sentirnos mas seguros. A ver si todavía se me cae un piano en la cabeza después de pasar debajo de esa escalera.
Silencio, esta hablando el viento con los árboles. Silencio.
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